El camino del amor...Sólo el que ama es feliz.





Hay muchos caminos que conducen a diferentes lugares, pero el único que nos conduce al cielo se llama: JESÚS (Juan 14:6)






jueves, 30 de septiembre de 2010

GRACIAS

Hay veces en la vida de las personas en las que se cruza alguien que les enseña con el ejemplo de su vida.
Desde la soledad de mi escritorio, y repasando mi vida, me doy cuenta de lo equivocados que podemos estar al hacer juicios, sin los conocimientos suficientes.
Hoy he recibido una lección de vida cristiana, de amor a Dios, de entrega total a los planes de Dios.
Hace unos días me sorprendió mi hijo con un “gracias mama” yo le pregunte ¿Por qué? Y él me respondió---por tu ejemplo---eso es lo que más cuenta en mi vida.
Ante esta situación quede sorprendida, nunca pensé que la actitud de una persona pudiera influenciar tanto en las personas que tienes a tu alrededor.
Doy gracias a Dios porque en esta ocasión ha sido para bien.
Hoy la conversación con alguien a quien aprecio mucho, me ha hecho ver lo que puede hacer alguien enamorado de Cristo, como se puede vivir una situación casi al límite de lo humano, con una paz que impresiona.
Tenía algo su forma de hablar que transmitía paz - a pesar del dolor y del sufrimiento.

Hoy soy yo la que dice gracias –por tu ejemplo- estoy segura que no tienes ni idea del bien que me han hecho tus palabras, pues, me han ayudado a ver que hay otra forma de vivir y llevar la enfermedad, la soledad, el olvido, y lo que es más duro, lo que pareciera ser (el alejamiento de Dios).
Para mi está claro que Dios está en ti, contigo. No tengo la menor duda, pues solo alguien lleno de Dios puede hablar y actuar de la manera que tu lo haces. Gracias por tu ejemplo.


miércoles, 22 de septiembre de 2010

La vida no es un “camino de rosas”

En muchos aspectos estamos todos sumergidos en problemas que carecen de solución, que nos sobrepasan y nos acompañan siempre. Esta realidad no es nueva para nadie, también en tiempos de Jesús muchas personas o familias tenían que hacer frente a realidades difíciles o para las que no se veía solución.
Leyendo el evangelio de San Mateo encontramos el relato de numerosos milagros de Jesús, y todos ellos llegan como una respuesta amorosa de Jesús a quienes le presentan sus problemas, sus dificultades ante la enfermedad o la muerte. Podemos captar el sufrimiento que encierra cada una de esas peticiones: el padre que implora por su hijo, el jefe de familia que suplica a favor de su sirviente. Y es que siempre y en todos los ambientes los problemas nos acompañan cada día. La vida no es un “camino de rosas” para nadie.
Ante el sufrimiento, debemos mantener nuestra confianza en  Dios, el Padre que nos ama y nos conoce. Solo Él sabe lo que es bueno para cada persona, y aunque no podamos comprenderlo sabemos que nos protege y nos auxilia ante el mal. Jesús trataba a todos aquellos que se le acercaban con dulzura, con bondad.
Ojala que todos aquellos que nos sabemos de uno u otro modo comprometidos en su seguimiento procuremos ser para aquellos que tenemos cerca y se hallan en una etapa de su vida marcada por el sufrimiento, portadores de dulzura y bondad.

domingo, 19 de septiembre de 2010

No te desanimes

¡Qué fácil es ponerse triste ante los acontecimientos adversos de la vida! ¡Qué fácil es querer morirse, cuando uno tiene una enfermedad incurable! Somos humanos y buscamos desesperadamente la felicidad en las cosas de este mundo. Pero Dios tiene sus planes sobre nuestra vida y nos rompe, a veces, los esquemas y los planes humanos, que habíamos trazado con tanta ilusión. Pero nunca hay que desanimarse. Dios es siempre un Padre amoroso, que nos ama y que nos espera a la vuelta del camino, aunque parezca que no nos escucha o creamos que nos ha castigado. Dios es amor y sigue confiando en nosotros, a pesar de todo.

Por eso, cuando tengas contratiempos en la vida o enfermedades o sufrimientos indecibles… sigue caminando, sigue adelante; pide ayuda, pero no te rindas; ofrece tu dolor, pero no te rebeles. Mira siempre hacia delante, nunca hacia atrás. Si no puedes trotar, camina; si no puedes caminar, vete en silla de ruedas; pero no te detengas, sigue siempre ADELANTE.

Además, las pruebas de la vida son como peldaños para subir más arriba, cerca de Dios. Contaré lo que le sucedió a un niño. Estaba jugando en un lago con su barquito de papel. De pronto, su barquito empezó a alejarse de la orilla. Y él, gritando pidió auxilio a un joven que estaba cerca. El joven cogió unas piedras y las empezó a tirar al barquito, que se tambaleaba por el ímpetu de las pequeñas olas. El niño creyó que el joven quería hundir su barquito y que se estaba burlando de él. Pero pronto se dio cuenta de que ninguna piedra tocaba su barquito y que, en vez de alejarlo, lo acercaban a la orilla. Pues así nos pasa a nosotros con Dios. Cada prueba o dificultad es como una piedra en el camino de la vida. Dios no se burla de nosotros, aunque nos haga temblar un poco, más bien nos está ayudando, pues si sabemos aceptar su voluntad, las pruebas de la vida nos irán acercando poco a poco más a Él.

LA CRUZ

Cuantas veces nos preguntamos: ¿Por qué a mí? ¿Por qué permites que me pasen tantas cosas? ¿Por qué me siento como si hubiera una tormenta solo encima de mí? ¿Por qué la vida me golpea tan fuerte y me ocurren tantas cosas?, a veces no entendemos que todo lo que vivimos son experiencias que nos hacen falta para llegar hasta donde Dios quiere que lleguemos, circunstancias que no podemos entender en ese momento para que después podamos ayudar a los demas, No es casualidad o coincidencia que Dios las ponga en nuestro camino.

Esta historia nos ayudara a entender mejor
Estos son dos hombres y a cada uno de ellos Dios le había entregado una cruz para que recorrieran un camino. Uno de ellos fue durante todo el camino cargando su cruz poco a poco por que era muy pesada, en silencio continuo lentamente su camino.
El otro hombre fue por el camino pidiendo le a Dios que le quitara un pedazo de su cruz por que era muy pesada. Dios le quito un pedazo de su cruz. Continuó un rato más su camino, pero luego continuó pidiéndole a Dios que le quitara un pedazo de su cruz porque era muy pesada. Dios le quito otro pedazo y así continuo repitiéndose esta situación por todo el camino. Esto hizo que este hombre avanzara más en su camino ya que su cruz se hizo ligera.
El otro continuó lentamente ya que su cruz era más pesada. El hombre que tenía la cruz ya ligera llego a un precipicio y tuvo que detener su marcha ya que era imposible pasar ese precipicio. Poco a poco el hombre con la cruz pesada llegó hasta el mismo precipicio, puso su gran cruz y caminó sobre ella. Luego continuó su camino hasta llegar al final.
Dios no nos da carga que no podamos llevar y si El que nos ama tanto nos permite pasar por estas circunstancias es por que tienen un propósito y esta cruz nos va ha ayudar para pasar el precipicio más adelante. No pidamos que nos quite la carga, pidamos que nos ayude a llevarla.

Mateo 11. 28-30 Venid a mi todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallareis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es fácil y ligera mi carga.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

ORACIÓN

Esta noche más que nunca siento que mi barca se hunde Señor.
Me faltan las fuerzas para seguir remando, las olas son demasiado fuertes y yo ya no tengo fuerzas.
Tengo la sensación de estar cada vez mas envuelta en los remolinos de la vida. Remolinos que me marean, me tumban, me asustan. Siento que se me va la vida sin hacer lo que a Ti Señor te gustaría de mí.
Soy incapaz de ver con claridad el camino que Tú quieres que siga.
Quisiera dejarte los remos de mi vida, que seas Tu Señor quien lleve mi barca, quien guie mis pasos.
Soy cobarde me falta la confianza necesaria para ponerme del todo en Tus manos.
Me estoy ahogando, Señor ayúdame, Te necesito.