El camino del amor...Sólo el que ama es feliz.





Hay muchos caminos que conducen a diferentes lugares, pero el único que nos conduce al cielo se llama: JESÚS (Juan 14:6)






viernes, 22 de enero de 2010

NO LO ALEJES DE TU VIDA

“Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio,
Y renueva un corazón recto dentro de mí”. (Salmo 51:10)

Hay momentos en que sentimos que necesitamos un espacio para reflexionar, pensar, coordinar, centrarnos y tomar decisiones.

En nuestro afán por querer hacer lo mejor terminamos aislando de nuestras vidas a las personas que precisamente más nos quieren. A aquellos que lo que siempre han deseado es nuestro bienestar. Muchas veces creamos una barrera, ponemos unos límites y en vez de buscar ayuda y respuestas en esas personas que nos conocen y que muchas veces tienen más experiencia, las alejamos.

Pero no debemos apartar nunca de nuestra vida a la gente que sinceramente nos quiere por lo que somos, con nuestras virtudes y defectos, cuando todo está bien o cuando las cosas parecen contrarias.

Hay veces que pasamos por situaciones difíciles, pero hay algo que creo que debemos analizar y pensar profundamente. No debemos alejarnos de la gente que nos ama. Aunque sintamos esa increíble necesidad de aislarnos, no debemos aislarnos de ellos porque podemos sin querer perder muchas cosas valiosas y más aún a esas personas especiales que solo procuran nuestro bienestar.

Trayendo esto al plano espiritual, creo que, las veces en que asfixiados naufragando sobre nuestros problemas, hemos distanciado a Dios de nuestras  vidas. La cantidad de veces que hemos recurrido a personas que solo nos causan más daño o confusión y buscamos a Dios como última alternativa, cuando El debió de ser nuestra primera opción. Las veces que el Señor ha intentado trabajar en nuestras vidas para que progresemos y en vez de dejarlo obrar, lo obstaculizamos y causamos atraso en nuestras vidas. El sinnúmero de ocasiones en las que El intenta renovar, restaurar y arreglar las áreas de nuestra vida que necesitan reparaciones y no se lo permitimos. Las ocasiones en las que él quiere desinfectar nuestras heridas y por miedo al dolor, no le permitimos que opere, extirpe y cicatrice la herida.

Dios ha querido siempre traer bendición a nuestras vidas y crecimiento. Él no desea que estemos estancados. Sin embargo, cuántas veces hemos insistido en tomar el camino incorrecto, insistimos en seguir nuestros planes o en tomar atajos que cuando abrimos los ojos nos percatamos de que solo han hecho el camino más difícil y que muchas veces hemos arruinado eso tan especial y maravilloso que el Señor quería hacer en nuestras vidas. Hoy Dios desea que lo incluyamos en nuestra vida y en nuestros planes. Que lo mantengamos en nuestra agenda cada día de nuestra vida. Que por amor le obedezcamos, reconociendo que él sabe lo que es mejor para nosotros y nos guiará hacia el mismo centro de su voluntad si le somos fieles y perseveramos. Dios quiere penetrar cada poro de nuestro ser, toda nuestra existencia y saturarla con su amor y sabiduría. Dejemos de correr que solo lograremos fatigarnos. No tratemos de huir de quien nos conoció antes de que fuésemos formados en el vientre de nuestra madre. Rindamos nuestra voluntad al que entrego su vida para que tuviéramos salvación y libertad. Porque solo nos hacemos más daño cuando alejamos de nuestra vida lo que es verdaderamente bueno y real para nosotros. Sometamos nuestros pensamientos a la mente de Cristo, dejémonos amar por nuestra familia, por nuestros amigos, por aquellos que quieren nuestro bien. No juguemos más al escondite y dejemos que el Señor penetre las áreas más ocultas y reservadas de nuestro ser para que podamos ser un instrumento de utilidad. Enfrentemos de una vez nuestros temores, aprendamos a aceptar el consejo y la instrucción.

Dejemos que el Espíritu Santo con su soplo de vida y de unción queme todo aquello que no le agrada para que podamos recibir su unción y ser su reflejo.