El camino del amor...Sólo el que ama es feliz.





Hay muchos caminos que conducen a diferentes lugares, pero el único que nos conduce al cielo se llama: JESÚS (Juan 14:6)






jueves, 10 de enero de 2013

He encontrado un amigo


Señor: Tú eres siempre una sorpresa, eres el amigo que se encuentra sin esperarlo. Sabes que te necesito y llegas sin que te llame, más bien eres Tú el que tomas la iniciativa.
Me conoces y sabes lo que quiero, lo mismo mis proyectos que mis debilidades. No puedo ocultarte nada Jesús.
Quisiera dejar de pensar en mí y dedicarte todo mi tiempo. Quisiera entregarme por entero a ti. Quisiera seguirte a donde quiera que vayas y desde la vocación que tengas, en tus designios amorosos, para mí.
Soy débil, Señor, por eso mismo, te necesito aun más, para que me guíes sin cesar, para que seas mi apoyo y mi descanso.
¡Gracias por llamarme a compartir de cerca tu amistad, Jesús!

Esto te digo
Jesús, amigo, así te digo:
Dame entusiasmo para buscar la verdad donde se encuentre.
Dame resignación para aceptar mis propias limitaciones.
Dame coraje para luchar cuando todo me salga mal.
Dame lucidez para admitir la verdad sin que nadie me la imponga.
Dame fuerza para preferir lo difícil a lo fácil.
Dame valor para rechazar lo vulgar y lo rastrero.
Dame valentía para luchar contra mi apatía y desgana.
Esto te digo, Jesús, amigo.

viernes, 21 de diciembre de 2012

Yo soy el barro

Señor: Soy ese barro sin figura al que tú le das forma continuamente. ¡Estoy dolorida, este proceso me está costando demasiado! Y aunque siento hecha pedazos  mi vasija… Sé bien que vale la pena atravesar este proceso porque me tienes en tus manos.
Los seres humanos tratamos de entenderte, pero realmente nos quedamos cortos en nuestros pensamientos. Tú siempre ves más allá, muy profundo, muy adentro. Nosotros solo vemos pequeñas partes que no siempre interpretamos bien.
Una y otra vez me rompo y una y otra vez me recoges y me vuelves a hacer. Y pienso: “¿Qué voy a hacer Señor? ¿Qué será de mí? ¿Lograré soportarlo?” ¿Cuánto más falta? Y tú con tu voz suave y dulce me contestas: “Que sea paciente, que aunque ahora no lo vea, ni lo entienda, quedaré muy hermosa y que el final será grandioso.

¡Dios mío, yo soy el barro y tú el Alfarero! Solo deseo que tu gloria se manifieste cada día en mi vida. Que la gloria y el poder sean para ti siempre.

¡Todo saldrá bien! Me grita una voz desde mi interior. “Que no te importe la niebla, la noche, ni la sombra. Que no te inquiete, ni te turbe este desierto. Que estar en tus manos siempre es muy seguro. Que mientras tu llama arda en mí, jamás este amor será extinguido”. Me duele, pero me estás dando tu forma. Dame la fuerza, dame resistencia y seré tu obra, una vasija y un recipiente hermoso.

jueves, 20 de diciembre de 2012

A DIOS NO SE LE PUEDE DECIR "NO"


Era el final de los cursillos. Unos cursillos de orientación social para cincuenta muchachos y muchachas inquietos, que buscaban su "puesto" en la sociedad... La última reunión.
Llevábamos más de dos horas reunidos. De un rincón se adelantó un muchacho pequeño, normal.
—Yo creo que todo esto que habéis dicho es muy importante.
Hablaba despacio, penosamente.
—He pensado mucho estos días y creo que...
Se paró en seco, como si tuviera un nudo en la garganta que le ahogase.
—... que aunque no he sido bueno hasta ahora, muchos de vosotros lo sabéis.
Hablaba mal, pero se veía una sinceridad tan descarnada en su rostro, en sus brazos caídos, que hasta los silencios eran sorbidos gota a gota.
—... y aunque yo no quería..., no quería ver ni oír..., quería seguir como hasta ahora..., pero ya no puedo más. Tengo que ser sacerdote. Y se sentó.
Hubo un silencio de estupor, de incredulidad. Nadie reaccionaba.
De repente, estalló un aplauso cerrado.
El muchacho no oía. Con las manos se apretaba la frente. Hundido, Perdido en un rincón. Como si después de una noche tormentosa, al tocar tierra, hubiese caído exánime en la orilla.
El director impuso silencio. Hacia falta un cambio. Y nos mandó a cenar. Durante la cena, una cena democrática, me toco junto a una muchacha de color.
—Y usted, ¿qué piensa de aquel muchacho?
Abrió los ojos—unos ojos negros, como su piel, grandes—, me miró despacio.
—No hay más remedio. No se puede decir que "no" a Dios.
Golpeó con el cuchillo un trozo de pan suavemente un rato.
—Claro que él le ha oído. Lo triste es no saber. El ha de ser feliz. Yo le envidio .

miércoles, 12 de diciembre de 2012

Diálogo con Cristo


Jesús, aunque experimente dificultades y problemas, situaciones de sufrimiento y dolor, momentos difíciles de comprender y de aceptar, siguiendo el ejemplo de María, tengo la seguridad que todo tendrá una razón y un sentido. Sin embargo soy débil para ofrecerte que quiero ser purificada en el dolor… simplemente sé y confío en que me darás lo que necesito para entrar un día en el cielo, ¡gracias Dios mío!


martes, 4 de diciembre de 2012

Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. (Mt 11, 28)


Cuántas veces al sentirnos cansados o agobiados en vez de acudir a Jesús nos quedamos solos. ¡Es que nos han enseñado que para presentarnos ante Jesús tenemos que ser dignos, puros! Entonces cuando me agobia mi pecado, o mi duda, o mis propias incoherencias o las dificultades de la vida, cuando siento que no soy capaz de amar, me alejo. Pienso que tengo que presentarme ante Jesús con las cosas resueltas. A cuántas personas, por ejemplo, les cuesta rezar cuando están enojadas, o cuando sienten rencor, o deseos de venganza. Les parece que así no pueden ir a Jesús y que tienen que solucionar el tema ellas solas en vez de darse cuenta de que es justamente en contacto con Jesús como van a poder llevar el yugo y la carga, porque solo Él la hace liviana y finalmente nos libera.
Otros se alejan de Jesús cuando sienten que no está “cumpliendo”, como si el encuentro con Jesús dependiese de cumplir normas y reglas. Confunden la copa con el vino. Y sin embargo Jesús se nos ofrece siempre, y con más razón cuando estamos necesitados por cualquier motivo. Ya lo dijo hasta el cansancio, vino para los pecadores, para los enfermos, para las ovejas extraviadas, pero nosotros seguimos pensando al revés.

Sentir que Jesús es un amigo en el cuál puedo apoyarme cuando estoy cansada y agobiada, cuando se debilita mi fe o mi pecado me avergüenza. Que puedo volver siempre, como lo hizo el hijo pródigo, no porque estaba arrepentido si no porque tenía hambre y allí estaba el Padre esperándolo con los brazos abiertos, sin siquiera dejarle pedir perdón, sin ponerle condiciones ni ponerle penitencia alguna, al contrario, haciendo una fiesta. ¡Qué maravilla!
Lo buenoo, al menos para mí,fue cuando me di cuenta de que las cosas eran al revés de lo que me las habían enseñado. No tengo que ser buena para que Jesús me ame, es el amor de Jesús el que me hace querer ser buena. Es sentirme amada así, incondicionalmente, gratuitamente, lo que despierta en mí el deseo de amar y ser mejor persona, aún a pesar de mis debilidades y de mi pecado. Quizás lo que nos falte es ser menos “sabios y prudentes” y hacernos pequeños, sencillos, como niños para poder entender el mensaje de este Jesús que siempre nos está sorprendiendo. De este Jesús que es manso y humilde de corazón y nos invita a imitarlo.

martes, 20 de noviembre de 2012

La única salida

Sólo hay una salida para los sufrimientos…pasando por ellos,

Dios nunca te dará más de lo que puedes cargar.
Así que carga tu cruz y regocíjate en el premio.

Aprendamos a cargar nuestra cruz sin renegar y sólo pidamos al Señor fuerza y fortaleza para salir adelante y salir triunfadores.

Cualquiera sea tu cruz,
Cualquiera sea tu dolor,
siempre habrá un resplandor, un atardecer,
después de la lluvia…

Quizás puedas tropezar,
quizás hasta caer…
Pero Dios siempre está listo
a responder a tu llamada…

Dios siempre enviará un arco iris
después de la lluvia…

miércoles, 10 de octubre de 2012

LUZ PARA EL CAMINO


Había una vez, hace cientos de años, en una ciudad de Oriente, un hombre que una noche caminaba por las oscuras calles llevando una lámpara de aceite encendida.
La ciudad era muy oscura en las noches sin luna como aquella.

En determinado momento, se encuentra con un amigo. El amigo lo mira y de pronto lo reconoce.

Se da cuenta de que es Guno, el ciego del pueblo. Entonces, le dice:
- ¿Qué haces Guno, tú ciego, con una lámpara en la mano? Si tú no ves...
Entonces, el ciego le responde:
- Yo no llevo la lámpara para ver mi camino. Yo conozco la oscuridad de las calles de memoria. Llevo la luz para que otros encuentren su camino cuando me vean a mi...
- No solo es importante la luz que me sirve a mí, sino también la que yo uso para que otros puedan también servirse de ella.
Cada uno de nosotros puede alumbrar el camino para uno y para que sea visto por otros, aunque uno aparentemente no lo necesite.

Alumbrar el camino de los otros no es tarea fácil...Muchas veces en vez de alumbrar oscurecemos mucho más el camino de los demás...¿Cómo? A través del desaliento, la crítica, el egoísmo, el desamor, el odio, el resentimiento...
¡Qué hermoso sería sí todos ilumináramos los caminos de los demás! Sin fijarnos si lo necesitan o no... Llevar luz y no oscuridad...

Si toda la gente encendiera una luz el mundo entero estaría iluminado y brillaría día a día con mayor intensidad...

Todos pasamos por situaciones difíciles a veces... todos sentimos el peso del dolor en determinados momentos de nuestras vidas... todos sufrimos en algunos momentos... lloramos en otros...
Pero no debemos proyectar nuestro dolor cuando alguien desesperado busca ayuda en nosotros...
No debemos exclamar como es costumbre: -La vida es así... llenos de rencor, llenos de odio...
No debemos...Al contrario: ayudemos a los demás sembrando esperanza en ese corazón herido...
Nuestro dolor es y fue importante pero se minimiza si ayudamos a otros a soportarlo, si ayudamos a otro a sobrellevarlo... luz... demos luz...
Tenemos en el alma el motor que enciende cualquier lámpara, la energía que permite iluminar en vez de oscurecer...
Está en nosotros saber usarla...Está en nosotros ser Luz y no permitir que los demás vivan en las tinieblas...

lunes, 20 de agosto de 2012

Señor recibe mi plegaria

Señor recibe mi plegaria en este momento, quiero hablarte de lo que tengo dentro de mi corazón, tengo dudas, no sé qué hacer, no sé cómo seguir adelante. Me hace falta luz para poder dar los pasos que me conduzcan a la situación que requiero para ser feliz. Por eso estoy aquí delante de Ti, porque necesito de tu claridad, de tu luz, de tu amor. Necesito, Señor, que en este momento me hagas sentir que es lo mejor para mi. Sabes que no he comprendido bien todo lo que me ha sucedido, sabes que tengo miedo, preocupaciones y sobre todo una inseguridad interior de que es lo que tengo que hacer… por eso estoy aquí, mi Dios, porque sé que Tú me puedes ayudar a tener claridad en mi vida.

Quiero, Señor, hacer lo que es bueno para mi vida, lo que me ayude a crecer, a salir adelante. Te pido que me dejes tener claro que es lo que me conviene, que no me deje deslumbrar por las luces del mundo, por la seguridad que el mundo nos brinda en sus propuestas, que mi decisión no esté manipulada por el poder, la fama, el placer que con sus garras tratan de apoderase de mi corazón. Que tampoco, mi Dios, esté presente la envidia, el resentimiento ni el odio en mi corazón a la hora de tomar decisiones. Que no haya miedo e indecisión que esté segura de tu amor y de ti y de lo que quieres para mí.

Te suplico, Señor  que me hagas consciente de las marcas de tu voluntad que hay en mi vida, que me dejes escuchar el susurro que pronuncias para orientarme, que pueda sentir el impulso que me das todo los días para hacer lo que tengo que hacer. Si, mi Dios dame la oportunidad de poderte sentir, experimentar, saber en mi vida. No pido acciones portentosas, pido que me des en la conciencia de mi ser, en lo profundo de mi corazón la certeza de lo que tengo que hacer.

Sé que puedes. Sé que me amas y que me puedes dar esas claves que necesito para saber actuar y saber tomar la mejor decisión. Te agradezco que me muestres el camino, que vea los signos que has colocado y que Tu luz ilumine todo mi ser. Estoy segura que contigo lo puedo todo y lo hago todo. Ayúdame a comprender cada una de las situaciones que están a mi alrededor y que me hacen sufrir generándome sentimientos de dolor, de tristeza, de miedo… que pueda comprender que esas situaciones no me van a destruir, porque he sido llamada por Ti , que puedo salir adelante, que le puedo ganar a todos los problemas si estoy en sintonía contigo. Te pido que me des mucha paz, mucha serenidad.
GRACIAS MI DIOS.