El camino del amor...Sólo el que ama es feliz.





Hay muchos caminos que conducen a diferentes lugares, pero el único que nos conduce al cielo se llama: JESÚS (Juan 14:6)






domingo, 25 de abril de 2010

EL TREN DE LA VIDA

Nuestras almas son como pasajeros que están dentro de un tren que llamamos vida , cada tren recorre diferentes caminos pero con el tiempo todos llegan a un mismo destino.

Partimos de un lugar llamado la estación de la vida , sabemos que nuestro destino es la ciudad llamada eternidad , donde hay calles de oro y mar de cristal , una ciudad de verdad muy hermosa y que solo la conocen aquellos que dejan la estación llamada vida y que saben conducir muy bien su tren.

Porque para llegar a la ciudad llamada eternidad , hay que conocer el camino que nos lleva a ella , y aunque existen muchos railes por donde puede rodar nuestro tren solo existe un solo camino hacia esa hermosa ciudad y ese camino se llama Jesús.

Por desgracia muchas veces nos distraemos por lo largo de nuestro viaje y tomamos vías que nos alejan del camino principal hacia nuestro destino.

Esas vías tienen diferentes nombres pero llevan a un solo camino que se llama pecado , y si entramos en ese camino y no paramos nuestro tren a tiempo , podríamos alejarnos para siempre de el camino que nos lleva a la ciudad llamada eternidad.

Gracias a Dios en nuestro tren no viajamos solos , y siempre hay personas que se suben y bajan en diferentes paradas y nos ayudan a encarrilar nuestro tren cuando hemos perdido el control del mismo.

Solo debemos estar atentos y escuchar sus consejos aunque muchas veces no nos gusten , ya que cuando nos hacemos sabios en nuestra propia opinión es como si nos atáramos de pies y manos , de esa forma no podemos conducir bien nuestro tren y podríamos estrellarnos , la única forma de liberarnos de esa atadura argumental es con la verdad , ya que ella nos hará libres solo si la sabemos escuchar.

jueves, 22 de abril de 2010

La Rosa Roja


Caminaba un día por la calle, cuando observé como unas nubes oscuras se juntaban en el cielo, y vi luego como la lluvia empezó a caer, rápidamente busqué refugio, al mismo tiempo que la suave lluvia se convertía poco a poco en tormenta.
Encontré refugio bajo una cornisa, a la entrada de una casa, en el momento en que la tormenta caía con más fuerza y estruendo. Ví entonces una pequeña rosa roja, golpeada y encorvada por las grandes gotas de agua que constantemente le azotaban; y a pesar de esto no se rompía, sino que soportaba con increíble resistencia el gran embate de la lluvia y cada uno de sus golpes; manifestado en grandes y pesadas gotas de agua.
Me sorprendí al ver como a pesar del viento y lluvia, la pequeña rosa roja soportaba el gran castigo, sin ceder ni un ápice. En muchos momentos, pensé verla caer, derrotada por la furia del agua, mas sin embargo, volvía a enderezar su ya doblado tallo por la lluvia.
Al pasar la lluvia, y ver como el sol salía de entre las oscuras nubes, noté con asombro como la pequeña y frágil rosa roja, estaba aún en su lugar, con su tallo erguido hacia el cielo, mostrando con orgullo sus bellos pétalos rojos, en señal de su victoria ante las fuerzas de la misma naturaleza, a la cuál pertenece.
Esto me hizo reflexionar acerca de mi vida; pues al recordar como la indefensa rosa luchaba por seguir en pié ante la tempestad, y después de observar cuán dura había sido su lucha, me recordó las dificultades que había tenido en mi vida, y de como muchas veces, había sentido que ya no podía mas, pero al ver la rosa roja, en pié y victoriosa, recordé aquel pasaje de la biblia, donde Jesús nos dice que nosotros valemos mas que las flores del campo y los pajarillos del cielo, y pensé: "Si Jesús dió fuerza a esa pequeña rosa roja para pasar la tempestad; por qué he yo de temer a las adversidades?, pues si Jesús no dejó que esa rosa que no ama, no camina y no tiene razón soportara la tormenta, cuánto mas cuidará de mí, hijo de Dios y heredero de la vida eterna?".
Desde entonces no dejo que nada me asuste,atemorice o desanime, y cada vez que siento desfallecer; recuerdo aquella pequeña rosa roja, la cuál me mostró cuánto valgo y lo duro que he de pelear en este mundo, pero también recuerdo el amor que me tiene aquel que dió fuerza a la rosa, para que pudiera resistir...Gracias Jesús! por ayudarme a resistir.

lunes, 19 de abril de 2010

Carta de Amor

Amado hijo/a, Puede ser que tú no me conozcas, pero Yo sé todo acerca de ti ... Sal.139:1
Yo sé cuándo te sientas y cuándo te levantas ... Salmo 139:2
Todos tus caminos me son conocidos ... Salmos 139:3
Conozco cuántos cabellos hay en tu cabeza ... Mateo 10:30
Pues fuiste hecho/a a mi imagen ... Génesis 1:27
Te conocí desde antes que fueses concebido/a ... Jeremías 1:4-5
Te escogí cuando planifiqué la creación ... Efesios 1:11
Tú no fuiste un error; todos tus días están escritos en mi Libro ... Sal.139:15
Fuiste hecho/a maravillosamente ... Salmo 139:1
Yo te formé en el vientre de tu madre ... Salmo 139:13
Te saqué de las entrañas de tu madre el día en que naciste ... Salmo 71:6
He sido mal presentado por los que no me conocen ... Juan 8:41-44
Yo no estoy lejos ni enojado; soy la completa expresión del amor, manifestado en mi Hijo, Jesús ... 1 Juan 4:9
Es mi deseo amarte, simplemente, porque fuiste creado para ser mi hijo/a y Yo ser tu Padre ... 1 Juan 3:1
Yo te ofrezco más de lo que tus padres te han dado o te darían jamás. Mt.7:11
Porque Yo soy el Padre perfecto ... Mateo 5:48
Toda buena dádiva que recibes procede de Mí ... Santiago 1:17
Yo soy tu Proveedor y suplo todas tus necesidades ... Mateo 6:31-33
Mi plan para tu futuro está lleno de esperanza ... Jeremías 29:11
Porque te amo con amor eterno ... Jeremías 31:3
Mis pensamientos hacia ti son incontables, como la arena del mar. Sal.139:17
Yo estoy en medio de ti y te salvaré; me gozaré sobre ti con alegría. Sof.3:17
Nunca dejaré de hacerte bien ... Jeremías 32:40
Si oyes mi palabra y la guardas, serás mi especial tesoro ... Éxodo 19:5
Deseo plantarte con todo mi corazón y con toda mi alma ... Jeremías 32:41
Deseo mostrarte cosas grandes y maravillosas ... Jeremías 33:3
Si me buscas con todo el corazón, me encontrarás ... Deuteronomio 4:29
Deléitate en mí y Yo te concederé los deseos de tu corazón ... Salmos 37:4
Porque Yo soy el que pongo en ti el querer como el hacer ... Filipenses 2:13
Soy poderoso para hacer en ti mucho más de lo que tú te imaginas ... Ef. 3:20
Yo soy tu gran Consolador ... 2 Tesalonicenses 2:16-17
Soy el Padre que te consuela en todas tus tribulaciones ... Salmos 46:1
Yo estoy cerca de ti cuando tu corazón está quebrantado ... Salmos 34:18
Como el pastor carga su oveja, Yo te he llevado cerca de mi corazón. Is.40:11
Un día quitaré toda lágrima de tus ojos y todo el dolor que has sufrido en la tierra ... Apoc. 21:4
Yo te amo tanto, que envié a mi Hijo, Jesús, para que tengas vida eterna. Jn.3:16
Porque en Jesús es revelado mi amor por ti ... Romanos 5:8
Él es la representación exacta de mi ser ... Juan 14:7-9
Él vino a demostrarte que Yo estoy por ti, no contra ti ... Romanos 8:31
Y para decirte que no me acordaré más de tus pecados ... Hebreos 10:17
Jesús murió para que tú te reconciliaras conmigo ... Romanos 5:1
Su muerte fue la máxima expresión de mi amor por ti ... 1 Juan 4:10
Yo lo di todo por ganar tu amor ... Romanos 8:32
Ven a casa y celebraré la fiesta más grande que el cielo haya visto jamás ... Lucas 15:7
Yo siempre he sido y siempre seré .. Padre ... Mateo 6:9
Mi pregunta para ti es ... ¿Quieres ser mi hijo/a? ... Juan 1:12-13
Estoy con los brazos abiertos esperando por ti ... Lucas 15:20
Solo tienes que recibir a mi Hijo, Jesús, en tu corazón ... Juan 1:12

Con todo mi amor,
tu Padre Celestial

jueves, 15 de abril de 2010

Mira hacia arriba

Cuenta la historia que una señora adinerada llamada doña Tula CuelloLargo, llegó al cielo. San Pedro le pidió que lo acompañara a donde sería su residencia para siempre.
Pasó por una hermosa mansión. Era la de su jardinero. Ella pensó para sus adentros; "la mía será mejor, pues soy más importante que él". Cuando llegaron al lugar, donde pasaría la eternidad, doña Tula vió su casa y por poco se desmaya. ¡Era una choza! ¿Cómo se atreve a darme esto? Señora, respondió San Pedro, esto es todo lo que hemos podido hacer con los materiales que durante su vida, nos envió al cielo.
Comentario:
La Biblia dice que cada cual cosecha lo que siembra. Tristemente el materialismo y la sociedad moderna, invitan al hombre a orientar todos sus esfuerzos y afanes hacia la búsqueda de cosas, a adquirir éxitos y conquistas humanas, ante esto viene la pregunta impactante de Jesús.
Cita Bíblica:

"¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero si al final, pierde su vida? (Mateo 16, 26)

miércoles, 3 de marzo de 2010

LAS OLAS DE LA VIDA

Un muchacho se hizo un barquito de madera y salió a probarlo en el lago, pero sin darse cuenta, el botecito impulsado por un ligero viento fue más allá de su alcance.
Apenado corrió a pedir ayuda a un muchacho mayor, que se hallaba cerca, que le ayudara en su apuro.
Sin decir nada el muchacho empezó a coger piedras y echarlas, al parecer en contra del barquito; el pequeño pensó que nunca tendría su bote otra vez y que el muchacho grandote se estaba burlando de él; hasta que se dio cuenta que en vez de tocar el bote cada piedra iba un poco más allá de este y originaba una pequeña ola que hacía retroceder el barco hasta la orilla.
Cada piedra estaba calculada y por último el juguete fue traído al alcance del niño pequeño, que quedó contento y agradecido con la posesión de su pequeño tesoro.
Reflexión:
A veces ocurren cosas en nuestra vida que parecen desagradables, sin sentido ni plan y hasta nos parece que más nos hunde; pero si esperamos y tenemos confianza en Dios nos daremos cuenta de que cada prueba, es como una piedra arrojada sobre las aguas de nuestra vida, que nos trae más cerca de nuestro objetivo.
La vida podríamos verla como un laberinto con muchos caminos por tomar, en él camino que elijamos podemos estrellarnos contra las paredes cuando las circunstancias son difíciles, pero porque angustiarnos, preocuparnos o renegar de los problemas, tomemos una actitud positiva...... ¡ Que ! .......¿ es difícil? ¡ claro que lo es ! Pero obviamente no construiremos nuestra pirámide en veinticuatro horas, debemos perseverar, porque ni el talento ni la suerte ni las buenas relaciones interpersonales ni las buenas posiciones, nos pueden ayudar solo perseverando podemos alcanzar nuestras metas.

lunes, 15 de febrero de 2010

“Caminando con Jesús”

Camino de solidaridad, camino de oración, camino de conversión…

Jesús, desde sus primeros pasos por los caminos de Galilea invitaba a sus oyentes: “Se ha cumplido el tiempo, y el reino de Dios está cerca. Convertíos y creed en la Buena Noticia”(Mc 1,15)

Jesús nos llama a la conversión. Es una exigencia primordial de su mensaje. Es necesario que nos convirtamos. Bien lo sabemos nosotros. No es algo impuesto a la fuerza desde fuera. El que se sitúa ante sí mismo, descubre una necesidad de cambiar, de transformarse, de crecer, de vivir otra cosa distinta y mejor de la que está viviendo actualmente.

Esta necesidad de mejorar, de renovarse, de vivir de otra manera, es una urgencia que todos los hombres y mujeres sentimos en lo más hondo de nosotros mismos.

Cuando llega la Cuaresma, cuarenta días antes de la Pasión de Jesucristo, nos resuena con un eco especial, esta llamada a la conversión, a la oración, a la caridad. Es un tiempo de preparación para la Pascua, la resurrección de Jesús.

El Señor viene, va a pasar por nuestro lado. El Señor se va a cruzar en tu vida. Prepárate, disponte…, prepara tu corazón.

Hoy, como ayer y como cada día, volveré a escuchar esta invitación de Jesús a la conversión. No es cosa de un día, ni de una época concreta de mi vida. La conversión es estar permanentemente en marcha. Es tarea de una vida.

Nunca se acaba de crecer, de mejorar, de corregir, de transformarse. Nunca se llega definitivamente, durante los años de nuestra vida a la perfección. Nuestra vida es caminar, con un corazón libre y transparente, hacia Dios. Con un corazón libre, sin ataduras, y guiados por la luz de su Espíritu hacia la plenitud de Dios.

El Bautismo nos hace hombres y mujeres nuevos nacidos del Espíritu, y llamados a una nueva vida en Jesús: la vida del Espíritu de Dios en nosotros.
“¿No sabéis que sois templos de Dios y que el Espíritu de Dios habita en vosotros?” (1Cor 3,16)
Hoy, como ayer y como cada día, hemos de escuchar con humildad y con gozo, esta llamada de Jesús a la conversión.

Cada día puedo dar un paso, el que pueda… y cada día percibiré un poco más el reino de Dios en mí, a mi alrededor, en las realidades concretas que vivo y en las personas con quienes trato. Hoy quiero volver a escuchar con un corazón humilde y gozoso: “Se ha cumplido el tiempo, y el reino de Dios está cerca.
Convertíos y creed en la Buena Noticia” (Mc 1,15)

viernes, 5 de febrero de 2010

¡Llama a la puerta!

“Pidan y se les dará; busquen y encontrarán; llamen y se les abrirá.” Mateo, 7,7.
Cuentan que en cierta ocasión había en el país de las oportunidades, una princesa muy miedosa que vivía encerrada a piedra y lodo, en un bello castillo que se encontraba en la cumbre más alta de aquel reino. Había decidido refugiarse en este lugar porque cuando era niña las guerras y los disturbios que el país enfrentaba, eran tales, que varías veces había resultado herida y aún tenía muchas cicatrices que eran imposibles de borrar, incluso había golpes que aún le dolían.

En una ocasión, llegó a su puerta un anciano, andrajoso y hambriento.
El anciano le dijo: - princesa ábreme, déjame entrar, por favor, dame un poco de agua para calmar mi sed- .
-No- dijo la princesa- no puedo abrirte, tal vez vienes a lastimarme.
-No princesa al contrario, si me dejas entrar yo tengo una receta infalible contra las lastimaduras.
-No- volvió a contestar la princesa-, si te dejo entrar podrías hacerme daño.
Así estuvieron un buen rato, hasta que por fin, temblorosamente la princesa entreabrió la puerta.

Cuando abrió la puerta sintió un sentimiento de profunda confianza. El rostro del anciano le dio mucha paz.
Él le dijo, yo soy EL CONSUELO, y tengo hambre de ti, tengo sed de conocerte, y he estado llamando a tu puerta tantas veces como tú has llamado a la mía.
La princesa le dijo: -¿Yo? ¡Yo nunca he llamado a tu puerta!
Claro que lo has hecho, -dijo el anciano- cada vez que has llorado en silencio pidiendo que alguien te ayude, era como si llamaras a mi puerta, pero hasta ahora no me habías respondido.
La princesa le dijo: -¿Por eso has insistido tanto?
El anciano le respondió: he tocado a tu puerta con la misma pasión y energía que tú has llamado desde niña a la mía. No es la primera vez que vengo, pero hoy que al fin me has respondido decidí insistir tanto como tú me has insistido a mí en que venga a ti.

Gracias a Dios que me abriste porque en muchas ocasiones tu dolor, no te dejaba salir ni siquiera a responderme. Hoy pensé que era bueno insistir, tal vez sigas con tus cicatrices, pero hoy quiero derramar el bálsamo de mi consuelo sobre ti. Siempre has sido habitante del país de las oportunidades, y yo siempre he estado cerca sin embargo no siempre has estado lista tú para abrirme.

Y en ocasiones abrías la puerta tan lastimada que cualquiera que entrara te volvía a lastimar, no porque lo quisiera, sino porque tus heridas estaban muy frescas. Pero si dejas que mi bálsamo caiga sobre ti, podrás dejar que otros también se acerquen y ya no te lastimarán.

Cuentan que desde entonces, el anciano Consuelo, se mudo a vivir con la princesa, la cual, ahora con límites le abre la puerta a los demás.
Reflexión
¡Cuántas veces llama Dios a nuestra puerta y no abrimos! porque… ¿no oímos?, ¿no queremos?, ¿tenemos miedo?, ¿pensamos que nos lastimará?
Pero Dios que es todo amor, no se cansa de llamar, no deja de insistir.
No pide que le socorramos ¡viene a socorrernos!
Viene a calmar nuestra sed.
Viene a curar nuestras heridas, sean del tipo que sean.
En una palabra -viene a darnos todo su amor- sin condiciones ni limites. DEJEMOSLE ENTRAR.

Maria B.P.
“Mira que estoy a la puerta y llamo, si alguno oye mi voz y me abre la puerta entraré en su casa y cenaré con él y él conmigo". Apoc. 3, 20.