Un muchacho se hizo un barquito de madera y salió a probarlo en el lago, pero sin darse cuenta, el botecito impulsado por un ligero viento fue más allá de su alcance.
Apenado corrió a pedir ayuda a un muchacho mayor, que se hallaba cerca, que le ayudara en su apuro.
Sin decir nada el muchacho empezó a coger piedras y echarlas, al parecer en contra del barquito; el pequeño pensó que nunca tendría su bote otra vez y que el muchacho grandote se estaba burlando de él; hasta que se dio cuenta que en vez de tocar el bote cada piedra iba un poco más allá de este y originaba una pequeña ola que hacía retroceder el barco hasta la orilla.
Cada piedra estaba calculada y por último el juguete fue traído al alcance del niño pequeño, que quedó contento y agradecido con la posesión de su pequeño tesoro.
Reflexión:
A veces ocurren cosas en nuestra vida que parecen desagradables, sin sentido ni plan y hasta nos parece que más nos hunde; pero si esperamos y tenemos confianza en Dios nos daremos cuenta de que cada prueba, es como una piedra arrojada sobre las aguas de nuestra vida, que nos trae más cerca de nuestro objetivo.
La vida podríamos verla como un laberinto con muchos caminos por tomar, en él camino que elijamos podemos estrellarnos contra las paredes cuando las circunstancias son difíciles, pero porque angustiarnos, preocuparnos o renegar de los problemas, tomemos una actitud positiva...... ¡ Que ! .......¿ es difícil? ¡ claro que lo es ! Pero obviamente no construiremos nuestra pirámide en veinticuatro horas, debemos perseverar, porque ni el talento ni la suerte ni las buenas relaciones interpersonales ni las buenas posiciones, nos pueden ayudar solo perseverando podemos alcanzar nuestras metas.
El camino del amor...Sólo el que ama es feliz.
Hay muchos caminos que conducen a diferentes lugares, pero el único que nos conduce al cielo se llama: JESÚS (Juan 14:6)
miércoles, 3 de marzo de 2010
lunes, 15 de febrero de 2010
“Caminando con Jesús”
Camino de solidaridad, camino de oración, camino de conversión…
Jesús, desde sus primeros pasos por los caminos de Galilea invitaba a sus oyentes: “Se ha cumplido el tiempo, y el reino de Dios está cerca. Convertíos y creed en la Buena Noticia”(Mc 1,15)
Jesús nos llama a la conversión. Es una exigencia primordial de su mensaje. Es necesario que nos convirtamos. Bien lo sabemos nosotros. No es algo impuesto a la fuerza desde fuera. El que se sitúa ante sí mismo, descubre una necesidad de cambiar, de transformarse, de crecer, de vivir otra cosa distinta y mejor de la que está viviendo actualmente.
Esta necesidad de mejorar, de renovarse, de vivir de otra manera, es una urgencia que todos los hombres y mujeres sentimos en lo más hondo de nosotros mismos.
Cuando llega la Cuaresma, cuarenta días antes de la Pasión de Jesucristo, nos resuena con un eco especial, esta llamada a la conversión, a la oración, a la caridad. Es un tiempo de preparación para la Pascua, la resurrección de Jesús.
El Señor viene, va a pasar por nuestro lado. El Señor se va a cruzar en tu vida. Prepárate, disponte…, prepara tu corazón.
Hoy, como ayer y como cada día, volveré a escuchar esta invitación de Jesús a la conversión. No es cosa de un día, ni de una época concreta de mi vida. La conversión es estar permanentemente en marcha. Es tarea de una vida.
Nunca se acaba de crecer, de mejorar, de corregir, de transformarse. Nunca se llega definitivamente, durante los años de nuestra vida a la perfección. Nuestra vida es caminar, con un corazón libre y transparente, hacia Dios. Con un corazón libre, sin ataduras, y guiados por la luz de su Espíritu hacia la plenitud de Dios.
El Bautismo nos hace hombres y mujeres nuevos nacidos del Espíritu, y llamados a una nueva vida en Jesús: la vida del Espíritu de Dios en nosotros.
“¿No sabéis que sois templos de Dios y que el Espíritu de Dios habita en vosotros?” (1Cor 3,16)
Hoy, como ayer y como cada día, hemos de escuchar con humildad y con gozo, esta llamada de Jesús a la conversión.
Cada día puedo dar un paso, el que pueda… y cada día percibiré un poco más el reino de Dios en mí, a mi alrededor, en las realidades concretas que vivo y en las personas con quienes trato. Hoy quiero volver a escuchar con un corazón humilde y gozoso: “Se ha cumplido el tiempo, y el reino de Dios está cerca.
Convertíos y creed en la Buena Noticia” (Mc 1,15)
viernes, 5 de febrero de 2010
¡Llama a la puerta!
“Pidan y se les dará; busquen y encontrarán; llamen y se les abrirá.” Mateo, 7,7.
Cuentan que en cierta ocasión había en el país de las oportunidades, una princesa muy miedosa que vivía encerrada a piedra y lodo, en un bello castillo que se encontraba en la cumbre más alta de aquel reino. Había decidido refugiarse en este lugar porque cuando era niña las guerras y los disturbios que el país enfrentaba, eran tales, que varías veces había resultado herida y aún tenía muchas cicatrices que eran imposibles de borrar, incluso había golpes que aún le dolían.
En una ocasión, llegó a su puerta un anciano, andrajoso y hambriento.
El anciano le dijo: - princesa ábreme, déjame entrar, por favor, dame un poco de agua para calmar mi sed- .
-No- dijo la princesa- no puedo abrirte, tal vez vienes a lastimarme.
-No princesa al contrario, si me dejas entrar yo tengo una receta infalible contra las lastimaduras.
-No- volvió a contestar la princesa-, si te dejo entrar podrías hacerme daño.
Así estuvieron un buen rato, hasta que por fin, temblorosamente la princesa entreabrió la puerta.
Cuando abrió la puerta sintió un sentimiento de profunda confianza. El rostro del anciano le dio mucha paz.
Él le dijo, yo soy EL CONSUELO, y tengo hambre de ti, tengo sed de conocerte, y he estado llamando a tu puerta tantas veces como tú has llamado a la mía.
La princesa le dijo: -¿Yo? ¡Yo nunca he llamado a tu puerta!
Claro que lo has hecho, -dijo el anciano- cada vez que has llorado en silencio pidiendo que alguien te ayude, era como si llamaras a mi puerta, pero hasta ahora no me habías respondido.
La princesa le dijo: -¿Por eso has insistido tanto?
El anciano le respondió: he tocado a tu puerta con la misma pasión y energía que tú has llamado desde niña a la mía. No es la primera vez que vengo, pero hoy que al fin me has respondido decidí insistir tanto como tú me has insistido a mí en que venga a ti.
Gracias a Dios que me abriste porque en muchas ocasiones tu dolor, no te dejaba salir ni siquiera a responderme. Hoy pensé que era bueno insistir, tal vez sigas con tus cicatrices, pero hoy quiero derramar el bálsamo de mi consuelo sobre ti. Siempre has sido habitante del país de las oportunidades, y yo siempre he estado cerca sin embargo no siempre has estado lista tú para abrirme.
Y en ocasiones abrías la puerta tan lastimada que cualquiera que entrara te volvía a lastimar, no porque lo quisiera, sino porque tus heridas estaban muy frescas. Pero si dejas que mi bálsamo caiga sobre ti, podrás dejar que otros también se acerquen y ya no te lastimarán.
Cuentan que desde entonces, el anciano Consuelo, se mudo a vivir con la princesa, la cual, ahora con límites le abre la puerta a los demás.
Reflexión
¡Cuántas veces llama Dios a nuestra puerta y no abrimos! porque… ¿no oímos?, ¿no queremos?, ¿tenemos miedo?, ¿pensamos que nos lastimará?
Pero Dios que es todo amor, no se cansa de llamar, no deja de insistir.
No pide que le socorramos ¡viene a socorrernos!
Viene a calmar nuestra sed.
Viene a curar nuestras heridas, sean del tipo que sean.
En una palabra -viene a darnos todo su amor- sin condiciones ni limites. DEJEMOSLE ENTRAR.
Maria B.P.
“Mira que estoy a la puerta y llamo, si alguno oye mi voz y me abre la puerta entraré en su casa y cenaré con él y él conmigo". Apoc. 3, 20.
lunes, 25 de enero de 2010
SI YO TE VEO
La casa comenzó a incendiarse, el chico estaba solo, ambos padres habían salido a trabajar. El chico subió al techo dado que el fuego había comenzado en la cocina....
Los vecinos llamaron a los bomberos y avisaron a la fábrica del padre que estaba cerca... el humo aumentaba y también la desesperación el padre llegó corriendo y le gritaba a su hijo:
"Tiráte que yo te sostengo..."...¡¡ "no, no, no me puedo tirar porque no te veo, no sé donde estás...!!... "
¡¡Tiráte – insistió el padre – porque yo sí te veo y sé donde vas a caer para sostenerte...!!
El hijo le dijo: - Pero yo no te veo.
El Padre contestó. - Sabes cómo lo debes de hacer, cierra los ojos y lánzate!
El niño dijo: - Papi no te veo, pero allá voy!
Y cuando el niño se lanzó abajo, lo rescataron.
Entonces el Padre lo abraza, llora con el hijo, juntos pero muy contentos.
Cuántas veces en nuestras vidas atravesamos por momentos de "Incendio", proyectos personales o familiares inconclusos, cuántas veces sentimos que aquello sobre lo que habíamos fundado nuestras expectativas se comienzan a desvanecer y nada de lo que hacemos lo puede sostener....y en esos momentos cuando no vemos hacia donde caminamos, cuando no sabemos que decisiones tomar.
"Dios nos dice: Tranquilo/a que yo te veo..." y es maravilloso sabernos vigilados/as, con la mirada comprometida de nuestro Dios, que no es mirada observadora sino sustentadora, mirada que nos recuerda y recrea la esencia de cada una de nuestras existencias: ser hijos e hijas de Dios concebidos en Su Amor.
Que la certeza del Espíritu de Dios habitando en medio de nosotros nos de la confianza de seguir caminando, aún cuando no veamos el camino, por la simple seguridad: "TRANQUILO, YO SÍ TE VEO..."
Mateo 28:20
… He aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.
Hebreos. 13:5
… Yo nunca te abandonaré ni te desampararé.
Salmos 94:22
… Mas el Señor me ha sido por refugio, Y mi Dios por roca de mi confianza.
Proverbios 14:26
… En el temor de Dios está la fuerte confianza; Y esperanza tendrán sus Hijos
domingo, 24 de enero de 2010
La Parabola del Lapiz
Un hacedor de lapices tomo un lapiz justo antes de meterlo en su caja, y le dio unos consejos. -Le dijo:
"Hay 5 cosas que debes saber antes que seas enviado al mundo. Siempre recuerdalas y seras el mejor lapiz del mundo."
Las 5 cosas son las siguientes:
2- Experimentaras el dolor en algunas ocasiones en que te saquen punta, pero sera necesario para que seas cada vez un mejor lapiz.
3- Tendras errores, pero tendras un borrador para corregirlos todos.
4- La parte mas importante de ti es la que llevas dentro, y ......
5- En cualquier superficie que seas usado, tendras que dejar tu marca. No importan las circunstancias o las condiciones, deberas continuar escribiendo-.
El lapiz entro en su caja prometiendo recordar estas 5 cosas y con un proposito en su corazon de ser util.
Ahora podriamos ponernos nosotros en el lugar del lapiz y recordar estas 5 cosas para ser, cada dia, una mejor persona.
2- Experimentaras el dolor en algunas ocasiones de las luchas y tribulaciones, pero sera necesario para que seas mas fuerte y valiente cada vez.
3- Tendras errores, pero tendras humildad para corregirlos todos y crecer por medio de ellos.
4- La parte mas importante de ti es la que llevas dentro del corazon, y ...
5- En cualquier superficie que camines, tendras que dejar tu marca. No importan las circunstancias o las condiciones, deberas continuar sirviendo a Dios en cada momento.
Servir a Dios es uno de los privilegios mas hermoso que tiene el creyente.
« Senor, hazme un instrumento de tu paz.
Que donde hay odio yo traiga siempre amor;
donde hay injuria y ofensa yo siempre otorgue perdon;
donde hay duda ponga fe;
donde hay desespero, esperanza;
donde hay tinieblas, luz;
donde hay tristeza, gozo.
Jesús, en tí confío
Mensaje de Jesús
¿Por qué te confundes y te agitas ante los problemas de la vida?
Déjame el cuidado de tus cosas y todo saldrá mejor. Cuando te abandones en mí todo se resolverá con tranquilidad según mis designios. No te desesperes, no me dirijas una oración agitada, como si quisieras exigirme el cumplimiento de tus deseos. Cierra los ojos del alma y dime con calma: JESUS, YO CONFIO EN TI. Evita las preocupaciones, angustias y los pensamientos sobre lo que pueda suceder después. No estropees mis planes queriéndome imponer tus ideas. Déjame ser Dios y actuar con libertad. Abandónate confiadamente en mí. Reposa en mí y deja en mis manos tu futuro. Dime frecuentemente: JESUS, YO CONFIO EN TI.
Lo que más daño te hace es tu razonamiento y tus propias ideas por querer resolver tus cosas a tu manera. Cuando me dices: JESUS, YO CONFIO EN TI, no seas como el paciente que le dice al médico que lo cure pero le sugiere el modo de hacerlo. Déjate llevar en mis brazos divinos, no tengas miedo, YO TE AMO.
Si crees que las cosas empeoraron o se complican a pesar de tu oración, sigue confiando. Cierra los ojos del alma y confía. Continúa diciéndome a toda hora: JESUS, YO CONFIO EN TI. Necesito manos libres para poder obrar. No me ates con tus preocupaciones inútiles, Satanás quiere eso: agitarte, angustiarte, quitarte la paz.
Confía solo en Mi, abandónate en MI. Así que no te preocupes, echa en MI todas tus angustias y duerme tranquilamente, Dime siempre: JESUS, YO CONFIO EN TI y verás grandes milagros. Es MI promesa segun MI palabra.
viernes, 22 de enero de 2010
Déjame Intervenir en tu Vida
Dame tus silencios,
a cambio pondré mis palabras en tu boca.
y yo te daré fuerza y valentía.
Cédeme tu mal genio,
entonces me encargaré de moldear tu carácter.
Deposita tus sueños quebrados y tus lágrimas rotas,
soplaré esperanza y aliento e inyectaré fe en todo tu ser.
Deja esa soledad que te agobia,
quiero que tengas mi compañía, no camines solo.
No pienses en tus inseguridades,
aprende a mirarte como el soldado que yo veo en tu interior.
No distorsiones tu imagen agobiándote y tratando de ser alguien que no eres.
Aproxímate, no te alejes más de mí, porque te quiero cerca.
Arrímate a mi pecho para que encuentres paz y calma.
Comprométete contigo mismo y conmigo,
no dejes que las luchas diarias de la vida, te aparten del objetivo.
Deja que mi relación contigo sea tan estrecha y profunda,
que las dudas se disipen y las tormentas se aplaquen.
Tú eres un hermoso diamante, permite que yo te de el calibre y el valor.
Deja que la extensión de tu amor sea infinita, sin límites circunstanciales.
Yo cambiaré tu tristeza en alegría.
Permite que yo tome el control de tu vida porque aunque parezca ilógico, disfrutarás de una libertad y un gozo sin medidas.
Admite que es mejor la vida cuando yo estoy a tu lado socorriéndote, sosteniéndote, depositando de mí ingenio en ti, soplando aliento y plenitud de vida, estando por siempre junto a ti.
A cambio, todo en tu vida será mejor, porque soy tu Creador, tu Formador y nadie nunca te amará de la manera en que yo lo hecho, lo hago y lo haré perpetuamente si tú me dejas obrar.
NO LO ALEJES DE TU VIDA
“Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio,
Y renueva un corazón recto dentro de mí”. (Salmo 51:10)
Hay momentos en que sentimos que necesitamos un espacio para reflexionar, pensar, coordinar, centrarnos y tomar decisiones.
En nuestro afán por querer hacer lo mejor terminamos aislando de nuestras vidas a las personas que precisamente más nos quieren. A aquellos que lo que siempre han deseado es nuestro bienestar. Muchas veces creamos una barrera, ponemos unos límites y en vez de buscar ayuda y respuestas en esas personas que nos conocen y que muchas veces tienen más experiencia, las alejamos.
Pero no debemos apartar nunca de nuestra vida a la gente que sinceramente nos quiere por lo que somos, con nuestras virtudes y defectos, cuando todo está bien o cuando las cosas parecen contrarias.
Hay veces que pasamos por situaciones difíciles, pero hay algo que creo que debemos analizar y pensar profundamente. No debemos alejarnos de la gente que nos ama. Aunque sintamos esa increíble necesidad de aislarnos, no debemos aislarnos de ellos porque podemos sin querer perder muchas cosas valiosas y más aún a esas personas especiales que solo procuran nuestro bienestar.
Trayendo esto al plano espiritual, creo que, las veces en que asfixiados naufragando sobre nuestros problemas, hemos distanciado a Dios de nuestras vidas. La cantidad de veces que hemos recurrido a personas que solo nos causan más daño o confusión y buscamos a Dios como última alternativa, cuando El debió de ser nuestra primera opción. Las veces que el Señor ha intentado trabajar en nuestras vidas para que progresemos y en vez de dejarlo obrar, lo obstaculizamos y causamos atraso en nuestras vidas. El sinnúmero de ocasiones en las que El intenta renovar, restaurar y arreglar las áreas de nuestra vida que necesitan reparaciones y no se lo permitimos. Las ocasiones en las que él quiere desinfectar nuestras heridas y por miedo al dolor, no le permitimos que opere, extirpe y cicatrice la herida.
Dios ha querido siempre traer bendición a nuestras vidas y crecimiento. Él no desea que estemos estancados. Sin embargo, cuántas veces hemos insistido en tomar el camino incorrecto, insistimos en seguir nuestros planes o en tomar atajos que cuando abrimos los ojos nos percatamos de que solo han hecho el camino más difícil y que muchas veces hemos arruinado eso tan especial y maravilloso que el Señor quería hacer en nuestras vidas. Hoy Dios desea que lo incluyamos en nuestra vida y en nuestros planes. Que lo mantengamos en nuestra agenda cada día de nuestra vida. Que por amor le obedezcamos, reconociendo que él sabe lo que es mejor para nosotros y nos guiará hacia el mismo centro de su voluntad si le somos fieles y perseveramos. Dios quiere penetrar cada poro de nuestro ser, toda nuestra existencia y saturarla con su amor y sabiduría. Dejemos de correr que solo lograremos fatigarnos. No tratemos de huir de quien nos conoció antes de que fuésemos formados en el vientre de nuestra madre. Rindamos nuestra voluntad al que entrego su vida para que tuviéramos salvación y libertad. Porque solo nos hacemos más daño cuando alejamos de nuestra vida lo que es verdaderamente bueno y real para nosotros. Sometamos nuestros pensamientos a la mente de Cristo, dejémonos amar por nuestra familia, por nuestros amigos, por aquellos que quieren nuestro bien. No juguemos más al escondite y dejemos que el Señor penetre las áreas más ocultas y reservadas de nuestro ser para que podamos ser un instrumento de utilidad. Enfrentemos de una vez nuestros temores, aprendamos a aceptar el consejo y la instrucción.
Dejemos que el Espíritu Santo con su soplo de vida y de unción queme todo aquello que no le agrada para que podamos recibir su unción y ser su reflejo.
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