El camino del amor...Sólo el que ama es feliz.
Hay muchos caminos que conducen a diferentes lugares, pero el único que nos conduce al cielo se llama: JESÚS (Juan 14:6)
jueves, 2 de febrero de 2012
LA MÁS BELLA ORACIÓN
- Dios, dame el día de hoy fe para seguir adelante
- Dame grandeza de espíritu para perdonar
- Dame paciencia para comprender y esperar
- Dame voluntad para no caer
- Dame fuerza para levantarme si caído estoy
- Dame amor para dar
- Dame lo que necesito y no lo que quiero
- Dame elocuencia para decir lo que debo decir
- Haz que yo sea el mejor ejemplo para mis hijos
- Haz que yo sea el mejor amigo de mis amigos
- Haz de mi un instrumento de tu voluntad
- Hazme fuerte para recibir los golpes que me da la vida
- Déjame saber que es lo que tu quieres de mí
- Déjame tu paz para que la comparta con quien no la tenga
- Por último, anda conmigo y déjame saber que así.
domingo, 8 de enero de 2012
Fin
Termina la Navidad, un año mas que pasó.
Todo sigue igual aparentemente, solo una cosa diferente.....mi vida.
Pesa la soledad, la tristeza, el desanimo.
Intento llenar mi vida de cosas, de personas pero...... no cosigo llenar el alma.
Intento apoyarme en el Señor pero siento como si El no me escuchara.
Estoy muy triste y no se como salir de esto. Solo se me ocurre decir...
Descansa alma mía en el Señor, por que solo en El encontrarás descanso.
miércoles, 28 de diciembre de 2011
Finaliza el año
Señor, dueño del tiempo y de la eternidad, tuyo es el hoy y el mañana, el pasado y el futuro.
Al terminar este año quiero darte gracias por todo aquello que recibí de TI.
Gracias por la vida y el amor, por las flores, el aire y el sol, por la alegría y el dolor, por cuanto fue posible y por lo que no pudo ser.
Te agradezco por todo cuanto hice en este año, el trabajo que pude realizar y las cosas que pasaron por mis manos y lo que con ellas pude construir.
Te presento a las personas que a lo largo de estos meses amé, las amistades nuevas y mis amigos de siempre, los más cercanos a mí y los que están más lejos, los que me dieron su mano y aquellos a los que pude ayudar, con los que compartí la vida, el trabajo, el dolor y la alegría.
Pero, Señor, hoy también quiero pedirte perdón por el tiempo perdido, por el dinero mal gastado, por la palabra inútil y el amor desperdiciado.

Perdón por las obras vacías y por el trabajo mal hecho. Perdón por vivir sin entusiasmo.
Por la oración que poco a poco fui aplazando y que hasta ahora no te había presentado.
Por todos mis olvidos, descuidos y silencios.
Pronto iniciaremos un nuevo año y ante el nuevo calendario aún sin estrenar, te presento estos días que sólo Tú sabes si llegaré a vivir.
Hoy te pido por mí y los míos la paz, la alegría, la fuerza y la prudencia, la claridad y la sabiduría.
Quiero vivir cada día con optimismo y bondad llevando a todas partes un corazón lleno de comprensión y paz.
Cierra mis oídos a toda falsedad y mis labios a palabras mentirosas, egoístas, mordaces o hirientes.
Abre mi ser a todo lo que es bueno, que mi espíritu se llene sólo de bendiciones y sea capaz de derramarlas a mi paso.
Lléname de bondad y de alegría para que cuantos conviven conmigo o se acerquen a mí encuentren en mi vida un poquito de Ti.
"Danos un año feliz y enséñanos a repartir felicidad. Amén"
lunes, 19 de septiembre de 2011
Ante el Sagrario
Fuera todo es agitación, impaciencia...ruido de vida....y la Vida está aquí.
Cuando las personas tenemos mucho que pensar, mucho que caminar, mucho que correr... andamos ahí, Señor, ahí fuera. Hace mucho calor. Fuera todo es gran agitación, ruido de vida...y la Vida está aquí. En esta soledad, en este silencio, en esta semipenumbra, en esta quietud...
Ahí estás, Señor, encerrado en todos los Sagrarios del mundo. Ahí te quedaste, Señor, paciente y sumiso, esperando. Porque los enamorados no pueden dejar a quien aman y tú te ibas a la Casa del Padre, a tu verdadero Reino con tu Madre……. y nosotros aquí, solos, tropezando, cayendo perdiendo el CAMINO..., teniendo cada vez más lejano, más borroso, el recuerdo de tu paso por la tierra.
Pero no, te quedaste aquí, dando todo por nada; esperando, siempre esperando en tu gran locura de amor; para que sepamos que no te fuiste, que estás aquí, para ser nuestro alimento; para compartir nuestra alegría, para acompañarnos en nuestra soledad y nuestras penas.
¡Supremo amor que no pudo dejar solo al corazón del hombre porque sabía que tarde o temprano el corazón del hombre lo buscaría, lo necesitaría, lo llamaría... Y Él, sin pérdida de tiempo le daría la respuesta de amor:
- Aquí estoy, siempre me quedé contigo...nunca me fui, siempre te estoy esperando...
domingo, 4 de septiembre de 2011
La tempestad
Pero al ver el fuerte viento, tuvo miedo; y comenzando a hundirse, dio voces, diciendo: ¡Señor, sálvame! Al momento Jesús, extendiendo la mano, asió de él, y le dijo: ¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste? – Mateo 14:30-31
El diablo hará cualquier cosa para que quitemos los ojos de la Palabra de Dios. Por ejemplo, causará problemas en nuestra vida, agitará las cosas de tal manera que nuestra situación sea como un bote de remos en una tempestad, hará lo que pueda para que pongamos los ojos en el mundo físico y en la situación que lo rodea y no en las promesas de Dios. Él sabe que si no logramos ese cometido, podremos valernos de las promesas de Dios para derrotarlo.
Esa táctica fue la que Satanás utilizó contra Pedro. Cuando Pedro saltó de la barca en obediencia a la palabra de Jesús, ¿qué sucedió después?: él anduvo sobre las aguas sin ningún problema. Cuando Jesús le dijo "ven", él se aferró a esa palabra y saltó al agua. Pero cuando quitó sus ojos de esa palabra y los volvió a la tempestad, se puso a pensar que lo que él estaba haciendo no podía ser posible; después de todo, él era pescador. Todos sus conocimientos y toda su experiencia le decían que cuando las olas y el viento eran tan fuertes, él sería arrastrado por ellas. Él empezó a fijarse en lo que sabía del mundo natural en lugar de lo que Jesús le había dicho, entonces su fe le faltó y él empezó a hundirse.
No permitamos que eso nos suceda.
Una vez que recibamos alguna revelación de la Palabra de Dios, aferrémonos a ella y no nos fijemos en nada más porque el diablo hará cualquier cosa para que desistamos de ella: agitará las cosas a nuestro alrededor, tratará de infundirnos temor y traerá a nuestra memoria cosas del pasado para hacernos pensar como lo hacíamos antes en la vida vieja.
Pero no cedamos. Fijemos la mira en la Palabra de Dios hasta que sea más real que cualquier otra cosa, y podremos andar sobre las aguas sin ningún problema.
martes, 9 de agosto de 2011
LA HIGUERA EN LA PIEDRA
Un día caminando por las sierras, disfrutando del paisaje y del descanso del fin de semana, me encontré algo que llamó poderosamente la atención, una pequeña higuera creciendo en una piedra. Como estaba con la cámara fotográfica, hice una foto, y mientras lo hacía, pensé, tengo que hacer un artículo sobre esto.
Muchos se preguntarán que me llevó a hacer un artículo sobre una simple higuera, pues bien, les diré, que me llamó poderosamente la atención el nacimiento de este árbol frutal en un medio tan hostil y tan diferente al tradicional y todo esto lo relacioné con la disposición que tiene cada ser humano al afrontar en esta vida tantas dificultades.
Cuando veía la higuera creciendo en la roca paralelamente me acordaba de mucha gente que he escuchado a lo largo de mi vida decir estar deprimida, con problemas, que no podían salir adelante o con falta de tiempo para realizar un trabajo interior por no estar en un medio adecuado.
La higuera en la piedra me hizo pensar en todas aquellas personas que no supieron adaptarse al medio ambiente y sucumbieron ante las adversidades de la vida, y que ni siquiera entendieron el porque de su paso por la vida.
Muchos pensamientos de una manera intuitiva me pasaron por la cabeza, me alegraba cuando veía esta higuera cumpliendo con su misión en la tierra,... crecer a pesar de todo.
Todo ello me llevó a la reflexión, una reflexión que solo me reafirmaba lo que ya sabía, pero intuitivamente sabía que tenía que escribir este artículo para muchos que aún necesitan reafirmar de que no importa el medio en que uno viva, o en que familia ha nacido, si es pobre o rico, si nació en el primer mundo o en el último, si nació con problemas o sin ellos. La vida tiene muchas facetas y nosotros al igual que nuestra amiga la higuera solo tenemos que crecer a pesar de los obstáculos, aprender y crecer espiritualmente, ese es nuestro fin, nuestro destino en nuestra evolución. Sucumbir en nuestra evolución es solo demorar nuestra felicidad.
Anímate y se como la higuera, no solo crece sino también da tus frutos para que otros también puedan crecer.
lunes, 1 de agosto de 2011
¿Para qué vino Jesús a la tierra?
No había forma de que pudiéramos llegar a Dios, porque por más que uno se esfuerce... ¿puede hacer las cosas bien? Es como si te estás ahogando en un pozo y quieres sacarte a ti mismo tirándote del pelo.
No podíamos llegar a Dios, porque no podíamos solucionar el abismo que nos separaba de Él.
Por eso vino Jesús. El que nunca hizo nada malo, vino a entregar su vida en la cruz, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios.
Porque Jesús llevo sobre él, el castigo que merecíamos, ahora podemos llegar a Dios, para vivir una vida hermosa y algún día compartir con El el cielo.
Puestos los ojos en Jesús “Mateo 14:22-32”
La Biblia nos relata que los discípulos fueron enviados por Jesús a cruzar el mar. Se encontraron con vientos contrarios y traicioneros que amenazaban con volcar su barca y frustrar su llegada al nuevo lugar. El viento trataba de impedir que alcanzaran su destino. En medio de esa amenaza y dura lucha, Jesús vino a ellos y no lo reconocieron.Frecuentemente en situaciones de incertidumbre y amenaza no podemos reconocer a Jesús viniendo a nosotros. Cuando lo reconocieron lo dejaron entrar a la barca con ellos, una decisión que salvó sus vidas y les permitió llegar a su destino. Los discípulos seguramente estaban acostumbrados a llevar adelante una barca en medio de la tempestad. Aún así, al más preparado, cuando llega la hora de pasar la prueba, le es muy posible no ver a Jesús, nuestro Salvador, el que puede traer paz en medio de la tormenta.
Para que el éxito de nuestro viaje se determine, permitamos a Dios entrar en nuestra barca. La duda y el temor se transformaran en fe y “puestos los ojos en Él”, nuestro viaje a los cambios, nuevos compromisos, decisiones y silencios, estarán seguros. Él ya se comprometió a estar con nosotros en aguas tempestuosas e inseguras.
Aprendamos a quitar las manos del timón que gobierna nuestra vida…
Qué especial es Jesús cuando le necesitamos, viene en nuestro auxilio si nosotros le permitimos que lo haga, por tanto que en situaciones así podamos darle cabida al mejor Capitán que puede guiar nuestro barco que es la vida, a un puerto seguro.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
